jueves, 25 de octubre de 2012

¡¡Hik!! ¡¡Fet!! Muerte consciente en el lamaismo Tibetano



   Existe un extraño ritual entre los lamaístas del Tíbet que se realiza para extraer el alma del cuerpo de los moribundos y para dirigirlos por el buen camino en el otro mundo que vamos a narrar a continuación.

   Cuenta la exploradora francesa Alexandra David-Neel  que en una ocasión paseando por un  bosque en el Tíbet, escuchó un extraño grito agudo que no le parecía que proviniese de ningún animal. Al rato se repitió este sonido dos veces seguidas. Acercándose hacia la procedencia del sonido, divisó una cabaña donde había dos monjes que parecía que estaban meditando. ¡¡Hik!! decía uno y posteriormente lo repetía su compañero. Al rato uno de ellos se volvió con la cara desencajada escupiendo sangre, y vio como se retiraba a la cabaña. Vio entonces que tenia una larga pajilla  que se mantenía erguida en su cabeza  momento en que Alexandra se escabulló sin ser vista.

Alexandra David-Neel

 Preguntándole a su interprete que es lo que había visto. Este le comento que el ¡¡hik!! es una exclamación ritual que el lama profiere junto al moribundo  para facilitar la salida del alma a través de la parte superior del cráneo. Este ¡¡hik!!  hay que decirlo con la entonación y la fuerza psíquica adecuada. Cuando realiza el ritual ante un muerto añade un ¡¡fet!! tras el ¡¡hik!!. Este ‘fet’ nunca se dice en las practicas como la que vio Alexandra pues provocaría la muerte del practicante.


   La combinación de estos dos sonidos extrae el alma del cuerpo. La pronunciación del hik provoca la apertura del cráneo y se utiliza la pajilla para comprobar que esta apertura se a producido. En la practica que vio, el discípulo alcanzo el nivel adecuado pues la paja se mantenía sobre su cabeza. En una sesión real la apertura del cráneo permitiría introducir un dedo en la apertura del cráneo.


   Con esta técnica algunos lamas tienen la capacidad cuando son conscientes de que su muerte esta próxima consiguen que su espíritu ascienda hacia el cráneo y al pronunciar el ¡¡hik!!  ¡¡fet!!  con la entonación adecuada anticipan así su defunción al momento que ellos consideran mas adecuado.

   Los moribundos laicos sin los conocimientos ni la practica adecuada para efectuar una salida adecuada del alma del cuerpo han de ser guiados por un lama en la hora de su muerte. El lama le va indicando las sucesivas etapas  de la muerte con sus sucesivas perdida de los sentidos, nariz, olfato, lengua, tacto…

   La mente a de permanecer consciente ya que se trata de proyectar la salida del cuerpo por el cráneo.  Los lamaístas tibetanos piensan que si el espíritu sale por otra parte del cuerpo el  bienestar futuro del finado se vería seriamente comprometida.

   Justo en el momento de la salida del cuerpo y comienzo del viaje por un segundo se tiene la intuición de la suprema realidad. Si es capaz de asentar ese instante en su consciencia se liberara de la rueda de reencarnaciones, ha llegado al nirvana. Por lo general este instante nos deslumbra y retrocedemos arrastrados por los apegos, los placeres y los sentidos, en esa marcha atrás cuando volvemos a encarnarnos. 



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