lunes, 25 de enero de 2016

La higa, la mano negra de protección

  La higa, mano de la suerte o figa como también es conocida, es un amuleto muy antiguo extendido por toda la Celtiberia cuyos orígenes se remontan a tiempos del antiguo Egipto. Es junto con los ojos y los falos el amuleto que mas se encuentra en los yacimientos tanto  romanos como fenicios. La higa ha sobrevivido a los periodos mas oscuros del cristianismo, siendo su momento de mayor difusión curiosamente los mas duros de la inquisición, en aquellos tiempos  era difícil encontrar niño mujer o anciano que no llevara alguna figa como collar o colgando del cinturón.



  Las propiedades atribuidas a dicho amuleto vendría a ser las mismas que las de la mano de Fátima o el ojo turco, con algunas particularidades añadidas. La mano negra tendría relación con el culto a las vírgenes negras, cuyos centros de culto suelen estar relacionados con lugares de culto precristianos iberos y celtas  donde se adoraba a la madre tierra.

Figa púnica (S. IV a.C.)


  Se sabe que inicialmente la forma de la figa era un simple gesto que se hacia con la mano cuando se intuía que podía acecharnos un mal. Posteriormente se empezó a crear de diferentes materiales como amuleto, de madera, metal y diferentes minerales oscuros como ónix azabaches u obsidianas. La idea era utilizar materiales que ya de por si tuvieran propiedades protectoras que serian potenciadas al darle la forma de la higa.


  Aun hoy se le atribuye el poder de combatir el mal ojo, los celos, las enfermedades y la envidia entre otros males que puedan acechar. Además de sus características protectoras tiene connotaciones simbólicas relacionadas con la fecundidad y la buena suerte. Todavía es costumbre que las madres coloquen una Higa al lado de sus bebes.


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